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Nocturnos

2002

                                      

Decía un gran pintor que el color es un medio para ejercer una influencia directa sobre el alma. El color es la tecla, el ojo el martillo. El alma es el piano con muchas cuerdas. El artista es la mano que, por esta o aquella tecla hace vibrar adecuadamente el alma humana. Con la cámara en la mano cual pincel y con la noche como lienzo intenté pintar utilizando como óleos las luces de la ciudad.

Diapositivas Velvia

Nocturnos es una serie de diapositivas que hice con cámara analógica, una Nikon FM3 y carrete Velvia. Se expusieron en 2003 en una colectiva de fotografía y pintura en la Sala JYMU de Sabiñán (Zaragoza).Este trabajo se presentó en el laboratorio Manual Color de Barcelona en 2004 junto a poemas de mi amigo José Antonio Arcediano. También formaron parte de la exposición colectiva  “Las formas del color” en la galería Per For Art en 2005.     

Poemas para Nocturnos

Se aproxima el momento de lo inerte,

del universo en tablas,

del idilio profundo con la paz.

Es hora de lamerse las heridas,

de la palabra lenta,

de los baños de espuma,

de los juegos prohibidos.

Es hora de pintar con la mirada

sobre el lienzo azulado de un nuevo anochecer..

 

 

 

 

Los relojes decretan la quietud,

se ensimisman los mercurios,

dos vueltas de cerrojo,

ecos del último telediario

proclaman el descenso,

la ley horizontal, el genocidio

diario de las horas derrochadas.

Un cielo sin fisuras, de pizarra

aún no profanada,

investido de calma,

incrimina a los ojos clandestinos

de aquel que se decide a cometer

el crimen de ser libre.

Confieso que he volado,

que he perseguido rayos de luz inexplicable,

que he descrito fugaces movimientos

nombrando lo desconocido.

Confieso que he vivido

                                      mientras todos dormían.

 

 

 

 

El fin es el principio.

Cada fibra de lumbre es una brizna

desprendida del árbol ignoto del destino.

La tierra, el fuego, el aire,

el agua, en una orgía

servida por la noche

alumbran el color, paren la luz,

el síndrome incansable de la vida.

José Antonio Arcediano