LA HABANA 2003
/ Fotografía analógica: negativo B/N y diapositiva escaneados / 2003 /
Para José Antonio Arcediano
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En 2003 aterricé en La Habana junto a mi amigo José Antonio Arcediano, un estupendo poeta. Cargaba mi vieja analógica Nikon, un 50mm, un 20mm, cinco rollos Ilford y dos Velvia. Tenía quince días por delante: un tiempo breve que, en la memoria, sigue oliendo a sal, humedad y asombro.
Desde el Hotel Deauville, la ciudad latía como un organismo antiguo. El Capitolio asomaba su perfil yankee sobre guaguas pesadas y coco-taxis que sorteaban el pavimento roto. El Malecón era una respiración ruda, un límite de fachadas heridas por el salitre cuyos colores deslavados desafiaban a mi película. Éramos flâneurs torpes y deslumbrados; cazadores exigiendo a la lente y a la tinta que comprendieran lo que aún no podíamos nombrar.
La urbe se abría en rendijas. Su gente sorprendía a cada paso con humor ligero, tenacidad y una creatividad nacida de la pura supervivencia. Allí inauguré, sin saberlo, mi mirada callejera: pasar desapercibido, absorber el entorno y disparar la cámara por instinto.
Al final del viaje, extendí los carretes sobre la colcha de la cama del hotel. Intuía el fracaso: la película no había captado lo esencial. Porque lo esencial no eran los tópicos, sino cómo la ciudad me devolvía la mirada antes incluso de alzar el visor.
Al revisar hoy estas imágenes de negativo, celebro aquel viaje junto a José Antonio y su don para mantener viva mi capacidad de sorpresa. Comprendo ahora que no fotografié La Habana: fotografié el cruce de nuestros cables, esa trinchera común desde la que nos atrevimos a mirar aquel universo con nuevos ojos.

AGUADA DE LOS PASAJEROS
"Las islas surgieron del océano, primero como islotes aislados, luego los cayos se hicieron montañas y las aguas bajas, valles. Más tarde las islas se reunieron para formar una gran isla que pronto se hizo verde donde no era dorada o cobriza. Siguieron surgiendo al lado las islitas, ahora hechas cayos y la isla se convirtió en un archipiélago: una isla larga junto a una gran isla redonda rodeada de miles de islitas, islotes y hasta otras islas. Pero como la isla larga tenía una forma definida dominaba el conjunto y nadie ha visto el archipiélago, prefiriendo llamar a la isla isla y olvidarse de los miles de cayos, islotes, isletas que bordean la isla grande como coágulos de una larga herida verde. Ahí está la isla, todavía surgiendo de entre el océano y el golfo: ahí está. Y ahí estará. Como dijo alguien, esa triste, infeliz y larga isla estará ahí después del último indio y después del último español y después del último africano y después del último americano y después del último de los cubanos, sobreviviendo a todos los naufragios y eternamente bañada por la corriente del golfo: bella y verde, imperecedera, eterna".
Guillermo Cabrera Infante

CARNAVAL DE LA HABANA
"Nosotros no sabremos hacer la democracia, pero divertirnos sí sabemos. Ni tirios ni troyanos. Amar la música, explotar en alegría, colores, conga y cubanía es justo y hasta necesario. Renunciar a esto es negar nuestra identidad, la cual debemos defender. Pero también debemos purificar las almas en la fuente sagrada del espíritu y la libertad, es el recurso para la grandeza".
Leonel Morejón























































